Mujeres indígenas alzan su voz por la Amazonía peruana: liderazgo, territorio y vida en el II Congreso de FECONAPIA
En el corazón de la Amazonía peruana, donde la selva late con fuerza y memoria, 23 mujeres indígenas se reunieron para reafirmar su compromiso con la vida, el territorio y sus pueblos. Los días 30 y 31 de marzo de 2026, en la provincia de Puerto Inca, región de Huánuco, se celebró el II Congreso de Mujeres de la Federación de Comunidades Nativas de Puerto Inca y Afluentes (FECONAPIA), un espacio que marcó un paso firme en la consolidación del liderazgo femenino amazónico.
El encuentro contó con la participación de la Hna. Ana María Palomino, Misionera Laurita y vicepresidenta de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM), quien acompañó este proceso de escucha, articulación y fortalecimiento del protagonismo de las mujeres indígenas en la región.
Un tejido de pueblos y esperanzas
Mujeres de los pueblos Asháninka, Ashéninka, Yanesha, Shipibo-Konibo y Kakataibo compartieron sus experiencias, dolores y esperanzas, tejiendo juntas una agenda común frente a los desafíos que amenazan sus territorios: economías ilegales, violencia estructural y la débil presencia del Estado.
En este espacio, se reafirmó una verdad profunda: el territorio no es un recurso, es vida. Es memoria, espiritualidad, identidad y futuro. Por ello, defenderlo es también defender el cuerpo, la dignidad y el buen vivir de las comunidades.
Cuerpo, territorio y vida: una misma defensa
Las lideresas denunciaron con fuerza el impacto devastador de la minería ilegal, la tala indiscriminada y el narcotráfico, señalando cómo estas amenazas no solo destruyen la naturaleza, sino que profundizan la violencia contra las mujeres.
Desde sus voces, se hizo evidente que la defensa del territorio está íntimamente ligada a la defensa de la vida en todas sus dimensiones. “Si tengo que dar mi vida, voy a darla por mi comunidad”, expresó una de las participantes, reflejando la radicalidad de su compromiso.
Liderazgo femenino que transforma la Amazonía
El congreso puso en evidencia el creciente protagonismo de las mujeres indígenas en la vigilancia territorial, la organización comunitaria y la incidencia política. A pesar de las múltiples dificultades —como la sobrecarga de responsabilidades y los riesgos que enfrentan—, ellas continúan sosteniendo la vida y liderando procesos de transformación.
Durante el encuentro, también se fortalecieron capacidades en derechos colectivos, consulta previa y herramientas de monitoreo territorial, incluyendo el uso de tecnologías como drones, que permiten proteger sus territorios con mayor eficacia.
Una declaración por la Casa Común
Como fruto de este camino compartido, las participantes aprobaron la Declaración de Puerto Inca: “Mujeres Indígenas de la Amazonía: Territorio, Derechos y Defensa de la Casa Común”, un pronunciamiento que reafirma su identidad como sujetas políticas, históricas y territoriales.
En este documento, las lideresas se reconocen como guardianas de la vida, denuncian el modelo extractivista que prioriza el lucro sobre la vida, exigen al Estado la protección de sus derechos y asumen compromisos concretos para el cuidado de la naturaleza y la transmisión de saberes ancestrales.
Una Iglesia que camina con los pueblos
Este proceso, acompañado por organizaciones como la Red Eclesial Panamazónica (REPAM) y el Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica, refleja una Iglesia en salida, encarnada en los territorios y comprometida con la defensa de la vida.
La presencia de la Hna. Ana María Palomino reafirma el compromiso de las Misioneras Lauritas con los pueblos amazónicos, acompañando sus luchas, fortaleciendo sus procesos organizativos y promoviendo una ecología integral.