Pastoral Afro

La hermana Provincial, junto a otra hermana misionera afro, compartiendo reflexiones sobre cómo seguir fortaleciendo la Pastoral Afro en la Provincia, especialmente en tiempos de disminución de personal.

Un diálogo que renueva el compromiso misionero y la esperanza.

El grupo de hermanas que participó en el encuentro de Pastoral Afro, retomando con compromiso los clamores y esperanzas del pueblo afro, para seguir fortaleciendo esta misión en la Iglesia y en nuestra Provincia.

Un caminar que escucha, discierne y acompaña.

Dos hermanas misioneras, unidas en el compromiso por la Pastoral Afro: diversidad que enriquece y fraternidad que fortalece la misión.

Un testimonio de comunión y apoyo decidido a esta expresión viva de la Iglesia.

 Delegados regionales, líderes y hermanas misioneras, junto al señor Arzobispo de Popayán, avanzan en la preparación del Encuentro Nacional de Pastoral Afrocolombiana (1–4 de octubre). 

La Pastoral Afro es una expresión viva de la Iglesia que reconoce, valora y acompaña la riqueza espiritual y cultural de los pueblos afrodescendientes. 

Unidos en la oración por este caminar. 

La hermana Ayda Orobio, misionera laurita y fundadora de la Pastoral Afro, testimonio de entrega generosa al Pacífico colombiano.

En este año en que celebra sus Bodas de Oro de consagración religiosa, agradecemos su vida misionera, hoy ofrecida también desde la fragilidad de la salud.

En la imagen, junto al señor Arzobispo de Popayán.

Delegados afrodescendientes de distintas regiones participaron en este espacio de preparación, aportando su experiencia, liderazgo y compromiso eclesial.

Como ha recordado el Papa Francisco, la Iglesia está llamada a reconocer y valorar la riqueza cultural y espiritual de cada pueblo, promoviendo su dignidad y participación activa.

Un signo de comunión y esperanza para nuestra Iglesia.

 En la sencillez de una puerta, una hermana afro comparte la vida con su pueblo. Así nace la vocación misionera: en el encuentro cercano, en la escucha que dignifica y en el amor que se queda. 

 La vocación no teme al barro ni a los caminos difíciles: una misionera joven avanza alegre, llevando a Dios en el corazón y en cada paso. 

 No está delante, no está aparte: está en medio. Así es la vocación misionera, encarnada en la cultura, compartiendo la alegría y el dolor de su gente. 

 La vocación no conoce colores, conoce amor. Una misionera comparte la ternura de Dios en el abrazo sencillo a un niño del pueblo. 

Pastoral Afro

La Congregación Misioneras de la Madre Laura desde sus inicios empezó a realizar su labor pastoral entre las comunidades negras que se encontraban cerca de las comunidades indígenas al comprobar que la situación de abandono, marginación y pobreza era similar a la del pueblo nativo. La Madre Laura fundó la misión de Uré - Córdoba y en la Autobiografía 2 ed. - 619 - 626 describe la situación y las relaciones con ese grupo humano heredero de un antiguo palenque.

En Uré trabajó y murió en olor de santidad la Hermana Isabelita Tejada Cuartas ( 1.887 - 1925) quien actualmente es Venerable.

Posteriormente se fundaron misiones en las costas Atlántica y Pacífica colombiana donde el territorio es compartido por comunidades indígenas y negras, allí las hermanas realizan la actividad catequética, educativa y de salud entre los dos grupos humanos, pero solo a partir de la década de los ochenta se empezó a considerar al pueblo negro con las características de grupo étnico resaltando la urgencia de una pastoral específica.

En 1965 se realiza la primera fundación en el Zaire (actual República del Congo ) África, comprendiendo que el Carisma Misionero de la Congregación debía proyectarse entre los pueblos más marginados de la sociedad, sin desconocer la opción preferencial por el pueblo indígena de América Latina.

Actualmente la Congregación hace presencia en países con significativa población afroamericana como Ecuador, Venezuela, Cuba, Haití, Santo Domingo, Panamá, además el nuevo Congo y Angola en el Continente Africano,  pero donde se ha logrado un acompañamiento cercano a las organizaciones y la sistematización de la Pastoral Afroamericana ha sido en Colombia, sin desconocer los procesos que se vienen gestando en los otros países.

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Día de la Afrocolombianidad 2025 

Hoy celebramos la fuerza, la herencia y la dignidad de los pueblos afrocolombianos, guardianes de una cultura viva que canta, resiste y transforma.

Desde hace más de un siglo, las Misioneras Lauritas han caminado junto a estas comunidades, reconociendo en sus rostros y en su espiritualidad el rostro del Dios vivo. Allí donde el tambor resuena como oración y la historia clama justicia, la misión se hace encuentro, respeto y amor.

En la sabiduría ancestral afro, en sus luchas por la tierra, la vida y la paz, las Lauritas descubren el Evangelio encarnado, que habla en lengua de esperanza y camina con sandalias de dignidad.

Ser Laurita es abrazar cada cultura como tierra sagrada.
Es aprender del pueblo afro su resistencia luminosa y su fe profunda.