Celebramos con gratitud 25 años de fidelidad, entrega y amor consagrado al Señor.
Una vida ofrecida al servicio del Evangelio, de los pueblos y de la misión, como signo vivo de esperanza, vocación y donación total.
La vocación se celebra en comunidad, se sostiene en la fraternidad y se fortalece en la misión.
Juntas, caminando como signo vivo del amor de Dios en medio del pueblo.
"Dios camina con su pueblo con ternura y fidelidad, alentando en las luchas y esperanzas. En cada niño, como esta pequeña indígena, late la vida y la continuidad de una cultura. Las Misioneras de la Madre Laura abrazamos la vida de los pueblos originarios y soñamos con que existan por siempre."
"La mujer indígena, como las valientes Yukpa de la Sierra de Perijá, es pilar en la pervivencia de su pueblo. Las Misioneras de la Madre Laura las acompañamos, promovemos y aprendemos de ellas. Hacemos un llamado al cuidado, respeto y defensa de su dignidad y sus saberes ancestrales."
"En el dolor, también caminamos juntos. Las Misioneras de la Madre Laura compartimos el luto del pueblo Yukpa por la partida de uno de sus líderes. Oramos por su descanso en la presencia de Dios y en el seno fecundo de la Madre Tierra. La memoria de sus luchas nos sigue guiando."
En esta capilla, la fe suena a guitarra, a cantos alegres y corazones encendidos.
Dos hermanas lauritas acompañan a un grupo pre juvenil que no solo canta, ¡misiona con alegría!
Son jóvenes que han descubierto que seguir a Jesús al estilo de la Madre Laura es dejarse encender por el Espíritu y poner los dones al servicio del Evangelio.
La vocación nace también en comunidad,
cuando alguien cree en ti, te acompaña y te impulsa a salir,
a anunciar con música, con gestos, con vida.
¿Y tú? ¿A quién estás llamado a animar con tu alegría?
Al pie de la Virgen de Coromoto, las hermanas de la comunidad local y las visitadoras canónicas se unen en oración profunda.
En ese encuentro de fe y esperanza, encomiendan la congregación y el don precioso de las vocaciones.
La vocación es un llamado que se fortalece en la oración, en la confianza puesta en María, madre de todos los misioneros.
Es ella quien sostiene y guía cada paso, para que la misión continúe fecunda y llena de amor.
¿Y tú? ¿Quieres ser esa respuesta valiente que nace del silencio y la oración?
"En el encuentro de vidas consagradas, el espíritu de fe se renueva. Juntos, misioneros indígenas y religiosos, comparten no solo su fe, sino también sus historias, unidas por el amor de Dios que los ha llamado a una misión común."
"Con una ofrenda de frutos en sus manos, la misionera de la Madre Laura, nos invita a reconocer la abundancia que Dios nos da para el sustento de la vida. Cada fruto, una bendición; cada gesto, un recordatorio de nuestra responsabilidad de cuidar la Casa Común con amor y gratitud."
"Con el corazón lleno de esperanza y una sonrisa que ilumina el camino, estos religiosos miran hacia el futuro confiando en el plan de Dios. En cada paso, la alegría de vivir la vocación y el gozo de servir se reflejan en sus rostros, sabiendo que su misión es un regalo para el mundo."
"Con más de 80 años, pero con el corazón joven y lleno de alegría, esta misionera de la Madre Laura, camina por la selva, saliendo al encuentro de los humildes y los necesitados. Su vida es un testimonio de entrega incansable, mostrando que la edad no detiene el fervor de una vocación vivida con amor."
Compartiendo la riqueza carismática de la congregación con los fieles de las parroquias con el propósito de fortalecer comunidades cristianas dinamicas.
Pastoral juvenil vocacional desde la Espiritualidad y Carisma de la Madre Laura, para motivar y dinamizar el compromiso de los jóvenes en la iglesia misionera.
Jóvenes compartiendo vida, fe y misión de la Madre Laura Montoya, Misionera en favor de los Pueblos Indígenas.