Perú
“Tu vida puede convertirse en esperanza para muchos.”
El espíritu misionero de Santa Madre Laura sigue reuniendo corazones.
Desde Lima, hermanas y seglares celebraron con alegría su natalicio, compartiendo un espacio de encuentro, gratitud y memoria viva del carisma que continúa inspirando a muchas mujeres desde sus distintas realidades y caminos de vida.
En la Eucaristía, las ofrendas expresaron el deseo de poner la vida en manos de Dios, como lo hizo Santa Madre Laura: una vida sencilla, entregada y fecunda al servicio de la misión y del Evangelio.
Semana de los Pueblos Indígenas – San Fernando, Amazonía Peruana
Entre cantos, colores y expresiones culturales, nuestros estudiantes celebran con orgullo sus raíces y nos recuerdan que Dios también llama desde la riqueza de los pueblos originarios.
Educar también es defender la dignidad de los pueblos.
Desde la misión de San Fernando, nuestras hermanas continúan apostando por la educación de los jóvenes del pueblo Kandozi, acompañando sus sueños, fortaleciendo su identidad cultural y sembrando esperanza en medio de realidades marcadas por la exclusión y el olvido.
“Presencia misionera que acompaña, escucha y camina junto a los pueblos amazónicos.”
“Mujeres indígenas fortaleciendo su liderazgo y compromiso por el cuidado de la Casa Común.”
“La Amazonía reúne voces, culturas y esperanzas que siguen defendiendo la vida.”
El viernes 19 de agosto del 2025, la CONFER de Perú celebró el Día de la Interculturalidad, con la participación de religiosos y religiosas provenientes de diversas culturas.
A este encuentro se unieron también las Misioneras de la Madre Laura junto con las jóvenes aspirantes de la casa de formación de Lima.
Para nuestra Congregación, esta celebración tiene un significado especial, pues desde nuestra fundadora hemos aprendido a respetar, amar y valorar las culturas, reconociendo en la diversidad una riqueza que fortalece la vida consagrada y el caminar de la Iglesia.
Encuentro de Líderes del Vicariato de Puerto Maldonado
Del 2 al 6 de septiembre de 2025, en el Vicariato de Puerto Maldonado, Madre de Dios – Amazonía del Perú, se realiza el Primer Encuentro de Líderes, convocando a representantes de las comunidades Yine, Harakbut y Asháninka.
Nuestra hermana Ana María Palomino, Misionera de la Madre Laura, acompaña el proceso en representación de REPAM – Perú, compartiendo espacios de formación, reflexión y diálogo. Este encuentro busca fortalecer el liderazgo, el compromiso por la defensa de la vida, la identidad cultural y la Casa Común.
Con el lema “Liderar con el corazón de Cristo y el alma de la Amazonía”, las y los participantes profundizan en los desafíos de la misión, la doctrina social de la Iglesia y los documentos que inspiran el cuidado de la Amazonía. Es un tiempo de esperanza y comunión para renovar fuerzas en el servicio a los pueblos originarios.
Conócenos
Compromiso con la casa común
La Hna. Ana María Palomino, desde la ciudad de Lima, Perú, participó activamente en la Semana Social, un espacio de encuentro en el que hombres y mujeres, unidos por la fe y la esperanza, reflexionaron sobre el compromiso con la casa común.
Durante las jornadas se destacó la urgencia de cuidar el agua como fuente de vida para todos, recordando que los bienes de la naturaleza son un regalo de Dios para el buen vivir de toda la humanidad.
Con gratitud y esperanza, hacemos un llamado a la sociedad para asumir juntos la responsabilidad de proteger y preservar la creación, dejando a las futuras generaciones un mundo más justo, fraterno y sostenible. 🌎💧
"Con amor y compromiso, las Misioneras de la Madre Laura caminan junto a los pueblos afroperuanos, promoviendo su dignidad, cultura y fe. Hacemos opción por una pastoral afro visible, valorada y respetada en la riqueza multicultural del Perú."
"Sacerdotes afroperuanos celebran la fe con el alma de su cultura. Su testimonio inspira y abre caminos: ¡jóvenes afro, el Perú necesita su voz y su entrega al servicio del Evangelio!"
"¡Felicitaciones a quienes hacen visible la riqueza de la pastoral afroperuana! En este mes de junio, su cultura, fe y sabiduría ancestral iluminan nuestra Iglesia. Aprendamos a valorar y dejarnos tocar por esta tradición viva y profunda."
Estudiantes mujeres del colegio de Wijint, en la Amazonía del Perú. En este espacio educativo, las Misioneras de la Madre Laura acompañan y promueven la formación integral de las jóvenes achuar, animándolas a prepararse profesionalmente para servir a su pueblo con identidad y compromiso.
Sagrario del oratorio de las hermanas en Wijint. Al pie del Señor, las Misioneras de la Madre Laura se reúnen cada día en oración, confiando a Dios la misión educativa del colegio. Junto con las estudiantes, elevan súplicas y agradecimientos, fortaleciendo la vida espiritual que sostiene su servicio al pueblo achuar.
Junto a una Misionera de la Madre Laura, las jóvenes comparten momentos de alegría, animadas por el Espíritu de Dios que las sostiene cada día. Su sonrisa refleja la fuerza interior que nace de la fe y del acompañamiento fraterno en la misión.
En la Amazonía del Perú, la vida nace y se fortalece en el amor y la esperanza.
Esta hermana, con gozo en el corazón, acompaña la historia de un bebé que casi no llega a nacer, protegido por la valentía de una madre que decidió elegir la vida.
Presentar a este niño ante Dios es también presentar un sueño, una misión que empieza desde el primer latido.
La vocación misionera es eso: estar al lado de quienes necesitan amor y fuerza para decir “sí” a la vida.
¿Y tú? ¿Te animas a ser esa mano que sostiene, esa voz que alienta y ese corazón que acompaña?
En la misión, cada vida es un llamado y cada “sí” es un mundo que se transforma.
En medio del pueblo Kandozi, una hermana se sienta a la mesa, no solo para compartir el alimento, sino para compartir la vida.
Junto a estos jóvenes, aprende sus costumbres, escucha sus historias y les enseña, día a día, a amarse, valorarse y creer en su dignidad.
La vocación misionera no es hacer grandes discursos,
es sentarse al estilo del pueblo, mirar con ternura y sembrar esperanza donde otros han sembrado olvido.
Porque cuando una hermana se hace una con ellos,
el Evangelio se vuelve pan, se vuelve casa, se vuelve abrazo.
¿Y tú? ¿Te atreves a descubrir tu vocación en la sencillez del compartir?
Con las manos llenas de chonta y suri, dos jóvenes indígenas ofrecen lo que para ellos es un tesoro…
y la hermana, con asombro y gratitud, recibe no solo alimento, sino un gesto de amor auténtico y profundo.
La vocación misionera es también saber acoger con el corazón,
dejarse sorprender, recibir lo que el pueblo ofrece,
y descubrir en cada encuentro una revelación de Dios que se hace cercano en lo sencillo.
Ser misionera es aprender cada día,
es dejar que el amor tenga sabor nuevo,
es decir “gracias” con los ojos y con la vida.
¿Y tú? ¿Estás dispuesta a dejarte enriquecer por el pueblo al que eres enviada?
"En lo profundo de la selva, una voz se alza para despertar la dignidad dormida. Allí donde el olvido duele, la presencia misionera abraza, escucha y empodera. Porque el amor de Dios también defiende y levanta."
"Las mujeres indígenas se levantan juntas, con la unidad de su ser. Cada palabra, un acto de valentía; cada mirada, un compromiso con la vida, sus hijos y la tierra que les pertenece. Son mujeres que defienden lo que más importa, impulsadas por el amor que las fortalece."
"En silencio y reflexión, dos misioneras caminan juntas, fortaleciendo el acompañamiento a las mujeres con el poder de la intercongregacionalidad. Unidos en fe, Iglesia y misión se encuentran para fortalecer la vida y la dignidad de cada mujer, sembrando esperanza y apoyo."
Conócenos
Teniendo a Dios a Dios en el interior, se vive contento de todo.
"Alegría en múltiples formas: paz, gozo, sentido del humor" porque "la alegría es la máxima expresión de la vida en Cristo" y es el mejor "testimonio que podemos ofrecer".
Papa Francisco
El agua refleja las grandezas de su Hacedor.
¡El agua, Dios mío! Es unos de los agentes que ambulan en tu creación y que muestran tus misericordias; ora tus justicias; hablan de tus ternuras; nos recuerda las inmensas dulzuras de su amor. Todo en el agua refleja las grandezas de su Hacedor, y debe comunicar a la Misionera con Él.
Santa Laura Montoya.
Luz, Ternura y Amor, ¡esto es mi Dios!.
Los niños y niñas que experimentan ternura y apoyo emocional constante son más capaces de enfrentar adversidades y recuperarse de situaciones difíciles. Werner y Smith (1992)
Presencia en el Pueblo Achuar del Perú
Las Misioneras Lauritas estamos presentes en el territorio ancestral del Pueblo Achuar, en la Amazonía del Perú, dedicadas a la pastoral educativa intercultural bilingüe.
El Pueblo Achuar, tiene una de las costumbres bonitas de levantarse muy temprano cada día, para tomar el mate o té de la planta de wayus y compartir la palabra en familia. El padre y la madre, de acuerdo con el rol por género, orientan a sus hijos e hijas para su desarrollo integral.
El colegio “Nuimiat Achuar Warush”, que significa “Casa de Aprendizaje”, inserto en la cultura del pueblo, incorpora y dinamiza la tradición del wayus en su enfoque educativo, abordando diversos temas relacionados con la formación integral e intercultural de los estudiantes.
La imagen refleja un momento de nuestra oración en el Umpak, un lugar sagrado para la comunicación con Dios, donde nos hemos citado con un grupo de estudiantes mujeres del colegio. Juntas, congregadas en torno a Jesús Eucaristía y al calor del fuego, para escuchar y compartir las Palabras de Vida que nutren y contienen el camino de todas y de manera especial de las jóvenes durante su adolescencia.
Presencia en el Pueblo Kandozi del Perú
Las Misioneras Lauritas que acompañamos al Pueblo Kandozi en la Amazonía del Perú, nos dedicamos con profunda abnegación a promover la educación intercultural bilingüe en el colegio Kandozi Madre Laura ubicado en el Río Pastaza. Este pueblo, minorizada, vulnerada, no valorada tiene un inquebrantable propósito de educar a sus hijos e hijas, para lo cual tienen de aliado incondicional a las Misioneras de la Madre Laura.
Las hermanas, junto a las madres, padres y la comunidad en general, unidos estamos construyendo a partir de sus sabidurías, conocimientos, prácticas de legado ancestral el presente y futuro de las nuevas generaciones. A menudo enfrentan, con dolor y esperanza, las adversidades que pueden desviar el pensamiento y las aspiraciones de los jóvenes, a veces incluso cegando sus vidas. Sin embargo, es la confianza en Dios la que nos brinda la fortaleza espiritual necesaria para permanecer en la misión con visión educativa pertinente, propia, contextualizada y respetando sus derechos colectivos del pueblo.
Desde los diversos espacios de aprendizaje, se cultivan y construyen en equilibrio conocimientos, sentimientos y acciones guiados por los principios de espiritualidad Kandozi y los valores fraternos del evangelio de Jesús, enriqueciendo, vislumbrando e iluminando aquellas prácticas culturales que promueven la armonía, equilibrio y bienestar dentro del territorio.